8º Festival de Cine Aleman: CHERRY BLOSSONS - HANAMI

Inspirada por “Tokio Story” de Yusijiro Ozu, la traducción literal de la palabra japonesa “hanami” es “mirar las flores”.

Trudi descubre que su esposo Rudi padece una enfermedad terminal, el médico le sugiere realizar un viaje para aprovechar el tiempo restante. Pero Rudi es un hombre rutinario que todos los días hace exactamente lo mismo, va de su casa al trabajo y del trabajo a su casa, no admite cambios en su vida, no tiene otros intereses.

Trudi siempre había deseado viajar a Japón y no podía siquiera pensar en hacerlo sin Rudi a su lado. Ella había estudiado una danza japonesa, el Butoh, y por eso tenía un kimono. Karl, el hijo menor de la pareja vive en Tokio por razones de trabajo y Trudi piensa que sería un buen momento para ir a visitarlo, aunque Rudi no tiene interés en ello. Como su hija Karo y su hijo Klaus viven en Berlín, Trudi convence a su esposo de ir a visitarlos, ya que hace largo tiempo que no los ven. Klaus está casado y tiene dos hijos pequeños; sus padres se hospedan en su casa. En cambio Karo vive en pareja con Franzi, una muchacha amable que los trata mejor que su propia hija. El encuentro entre padres e hijos resulta incómodo y complicado.

Cuando Rudi y Trudi descubren que no los necesitan allí deciden irse, pero en lugar de volver a su casa Trudi convence a su esposo de realizar un corto viaje a la zona del mar Báltico, donde disfrutan de la paz y la armonía de estar solos cerca del mar. Una mañana al despertar Rudi encuentra a su esposa inmóvil en la cama, y comprende que nunca despertará, se ha ido para siempre y él no sabe como arreglárselas sin ella. Además ignora el tema de su enfermedad ya que su mujer no llegó a decírselo, guardó el secreto que la angustió a tal punto de provocar su muerte.

Los hijos viajan a buscar a su padre y luego del funeral Rudi regresa a su casa. Pero ellos están tan ocupados con sus propias vidas que ninguno desea perder el tiempo cuidando a un padre viudo. Poco después, Rudi, en memoria de su esposa y por amor a ella decide viajar a Japón, de paso visitar a Kart, y visitar el monte Fuji, en fin todo aquello que ella hubiera deseado hacer con él. Para sentir su presencia se lleva consigo el kimono y algunas prendas de su esposa.

El reencuentro con su hijo y la convivencia en el pequeño departamento crea tensión entre ambos. Karl y Rudi deben aprender a conocerse nuevamente. Un viaje que comenzó como una visita familiar y un homenaje al recuerdo del ser amado, se convierte en una oportunidad que la vida le dará a Rudi para disfrutar plenamente sus últimos días, al conocer a una joven japonesa que ha perdido a su madre y todas las tardes baila en el parque junto a los cerezos.

El film es mucho más que una historia de conflictos familiares, eso es solo una parte. Es un canto a la vida y al amor que puede sentir una persona por su pareja o aquel que existe entre padres e hijos. Pero es también una delicada poesía visual, donde las flores de cerezo, la danza del Butoh, y las bellas melodías orientales proveen el entorno perfecto para conmover y emocionar hasta las lágrimas. Habla también de la amistad y del compartir, que en este caso sucede entre dos personas muy diferentes, que unidas por la perdida de un ser querido se embarcan en una aventura maravillosa, un verdadero encuentro espiritual.

Dirección: Doris Dorrie.
Elenco: Elmar Wepper, Hannelore Elsner, Nadja Uhl, Aya Irizuki, Maximilian Bruckner, Birgit Minichmayr, Felix Eitner, Floriane Daniel, Tadashi Endo.

Alemania – 2008 – Drama – 126 minutos. EXCELENTE


Cecilia Tedesco.

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